¿Y para ti qué es el diálogo intercultural hoy?





¿Por qué el diálogo intercultural hoy?


El II CONGRESO INTERNACIONAL. DIÁLOGO INTERCULTURAL EN EL ABYA-YALA, AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE. ARTE, EDUCACIÓN Y ACCIÓN COMUNITARIA convocado por la Facultad de Ciencias de la Educación y la Sociedad Latinoamericana de Estudios Interculturales – SoLEI, se desarrollará en la Universidad del Magdalena (Santa Marta, Colombia) del 14 al 16 de marzo de 2018 y tiene como objetivo propiciar la discusión académica y generar conocimiento científico desde el pluralismo epistemológico como escenario para crear espacios interculturales, de acción comunitaria y, sobre todo, de paz.

En este sentido, se hace necesario para estos territorios, asumir una postura de vida plena en correspondencia con los otros seres vivos que acompañan a la mujer y hombre, en una interrelación de bi-culturalidad, pero también, se reconoce que en la cotidianidad de los seres humanos nacidos en esta tierra, se desarrollan de manera invisible, desde distintos modos de ver y admitir la vida, en una co-culturalidad, muchas veces ignorada, pero ahí, dinamizando y propulsando esperanza para una humanidad que reclama solidaridad y reivindicación. Ante esta situación surge la interculturalidad como una perspectiva de diálogo, con el cual se propician espacios donde las personas potencian sus capacidades para la toma de decisisones, en el estar juntos, desde principios de autonomia, altruismo y emancipación. Con el dialogo intercultral, se desarrolla entonces, una comprensión de las realidades locales (Esmeral & González 2016), mediante razonamientos críticos, que ayudan a reflexionar y a desarrollar competencias encaminadas a promover sentimientos de pertenencia, de participacion civico-social, con los cuales se contraen compromisos que despliegan acciones participativas, basadas en la deliberacion publica, el dialogo de saberes y los acuerdos surgidos del trabajo en equipo.

En el contexto específico del Abya-Yala, América Latina y el Caribe, en las últimas tres décadas, estados-nación como Ecuador, Bolivia, Brasil, México, Venezuela y Colombia han reconocido y hecho explicito su riqueza cultural. En Bolivia y Ecuador, las narrativas estatales incluso han tomado prestado de las lenguas nativas términos como Suma Qamaña y Sumak Kawsay respectivamente para pensar el futuro de sus ciudadanos. No obstante, desde diversas disciplinas (L. F. Restrepo 2014; A. Muyolema 2015; P. Altmann 2016) se han señalado las incongruencias entre estas narrativas (constituciones, tratados internacionales, proyectos museográficos) y las demandas urgentes de las comunidades indígenas, afro-latinoamericanas, campesinas, mestizas, rom y caribeñas. Nuestro congreso, pues, invita a cuestionar las miradas culturalistas y academicistas que dejan por fuera las demandas políticas de los actores sociales. Para ello, hacemos un llamado a los panelistas a tejer arte, investigación, acción popular y espiritualidad. En este sentido, la palabra “cultura” es solo un momento de este diálogo, pues su raíz latina colēre (cultivar) es también la raíz de palabras como colonización y agricultura, las cuales han ocasionado sendos malentendidos sobre “terra nullius” y territorios ancestrales (J. Estermann 2015). Por ello, si bien el español, el francés y el portugués son hoy lenguas-francas en América Latina, somos conscientes de la importancia de explorar las lenguas ancestrales y las expresiones donde la cultura escrita deja su lugar hegemónico para ser correlato de lecturas, escrituras y oralidades diversas en la búsqueda de nuevos términos para el diálogo entre diversos modos de entender “la cultura” y la educación y por supuesto la vida.